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miércoles, 11 de marzo de 2026

El Asesino de Tiktok, Los Crímenes de Dinamita Montilla

La desaparición en Gandía de Esther Estepa, una sevillana de 42 años,el 23 de agosto del año 2023 y el recurso en las pistas digitales fueron la clave para comprender sus últimos días. Su rastro se pierde tras un viaje en el que coincide con un creador de contenido tiktok en redes sociales y ante la falta de respuestas, su familia y su entorno iniciaron su propia búsqueda, reconstruyendo los últimos pasos de Esther a partir de mensajes, vídeos e imágenes que permanecen disponibles incluso después de su desaparición. La historia se articula a través de esa huella digital, convertida en una de las pocas fuentes que dieron claridad y luz sobre lo que ocurrió.
A diferencia de los documentales policíacos tradicionales, que se basan en gran medida en informes policiales y dramas judiciales, El asesino de TikTok explora cómo el mundo digital se convierte en un archivo accidental de acontecimientos trascendentes de nuestras vidas reales. Y en el centro de este documental se encuentra José Jurado Montilla, conocido como El Titi o Dinamita Montilla, un carismático creador de contenido de viajes en TikTok que ahora tiene 64 años y que fue la última persona que vio a Esther Estepa con vida antes de que desapareciera. Un personaje macabro con una historia extremadamente siniestra a sus espaldas. El espeluznante caso arrancó con la desaparición de Esther Estepa en agosto del 2023. En junio del 2024 su cadáver fue encontrado tras una intensa búsqueda policial en una zona inhóspita de cañares de Gandía, la localidad valenciana donde había desaparecido. En aquel momento ya estaba siendo investigado por el caso José Jurado Montilla, que había sido detenido en mayo de ese año en Valdebotoa, Badajoz por el asesinato en Málaga de un joven de 21 años. Su familia aseguraba que Montilla fue una de las últimas personas que la vio con vida e hizo pública una fotografía en la que se la ve junto al sospechoso y otra persona tan solo dos días antes de desaparecer Esther Estepa.
Tras esta desaparición, su presunto asesino llegó a efectuar una videollamada a la madre de Esther, Josefa Pérez, ofreciéndose a colaborar en su búsqueda. Luego se descubriría que Montilla también utilizó el móvil de la víctima para enviar mensajes a su madre simulando que seguía viva, pero que la propia familia de Esther, en especial su hermana, sabían que aquellos mensajes no los estaba enviando Esther, ya que tenía muchas faltas de ortografía y no era el lenguaje de la victima. Incluso les aseguró que había decidido viajar a Argentina con unas amigas y que no tendría activo el móvil. Posteriormente llegaría a asegurar ante el tribunal que había mantenido una relación sentimental secreta con la joven.
También usó su cuenta de TikTok para enviar mensajes en los que expresaba su preocupación por el paradero de su "amiga" Esther. "Son las cuatro de la madrugada y no puedo dormir. Llevo todo el día pensando en mi amiga y me tiene el sueño quitado. Te quiero con locura y quiero saber algo de ti. Es lo último que me queda por pedirte es que des señales de vida, por favor, a mí o a tu familia", se le escucha decir en un vídeo compartido con sus seguidores.
Precisamente el énfasis en el contenido digital de Dinamita Montilla,se le fue investigando cómo su huella digital en su perfil de TikTok, compartía numerosos vídeos de su recorrido viajando entre España y Portugal, creó un archivo involuntario que fue la clave para su imputación por la Justicia en el crimen de Esther Estepa. En su perfil en esta red social, ahora eliminado, llegó a acumular casi 7.000 seguidores y algunos de sus vídeos llegó a superar el medio millón de visualizaciones. En su biografía se definía como "un aventurero que parte de la base de que cada persona es única". Su cuenta de TikTok en la que aseguraba que "las nuevas tecnologías están haciendo que las personas sean cada vez más individualistas y la buena esencia de la vida se esté perdiendo", fueron clave en su detención en mayo del 2024. La Policía rastreó la ubicación de uno de sus vídeos a un bar de Valdebotoa, Badajoz donde se le arrestó por el asesinato de David, un estudiante de 21 años. La investigación apuntó que el joven fue asesinado de un tiro de escopeta en la espalda tras cruzarse en mitad del campo con su verdugo. Tanto su ADN como su huella digital situaron a Montilla en la escena del crimen. También fue clave un mensaje que el muchacho envió a su padre en el que aseguraba haber ofrecido agua a un cazador armado, “un señor mayor y con mala pinta”.
Lo que no esperaba la Policía entonces es que el detenido Dinamita Montilla contara con, al menos, otras cuatro muertes violentas a sus espaldas. José Jurado Montilla había pasado gran parte de su vida entre rejas tras ser condenado a 123 años de prisión por cuatro homicidios ocurridos en la provincia de Málaga entre 1985 y 1987. Dos de ellos fueron los de dos turistas, uno alemán y otro británico que estaban en una zona de acampada. Entonces se le implicó también en el crimen de Antonio Paniagua, el antiguo chófer del cantaor Juanito Valderrama, y el de un vecino de Puerto de la Torre cuyo cadáver, con impactos de escopeta, había sido hallado dos años antes en un cortijo. Pese a la gravedad de sus delitos, tan solo cumplió 28 años de cárcel. Salió de la prisión zaragozana de Zuera por la doctrina Parot en el año 2013, aunque pasó inadvertido entre otros criminales más mediáticos. Quedó en libertad el 13 de diciembre de 2013 y regresó a Campanillas, la barriada malagueña donde creció. Desde entonces hasta 2023 se le pierde la pista. Fue entonces cuando comenzó su andadura como tiktoker bajo el alias Dinamita Jurado Montilla. Sus aparentemente inocentes vídeos de paisajes con música de Boney M resultaron fundamentales para seguir su rastro. Y para implicarle en la quinta y sexta muerte que de momento pesan sobre él. Pero además, la Policía le investiga en relación con la muerte de varias personas sin hogar en la provincia de Málaga entre 2021 y 2022, lo que de confirmarse le convertiría en uno de los asesinos en serie más despiadados de nuestra crónica negra.

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