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lunes, 27 de abril de 2026

El Famoso Caso de los Hermanos Menendez, Acribillaron a sus Padres Tras Abusos Sexuales

Más de 35 años después del asesinato a tiros de José y Kitty Menéndez en su casa de Beverly Hills, y tras un sonado proceso contra sus hijos Lyle y Erik, que entonces tenían 21 y 18 años. Los hermanos fueron finalmente condenados por los asesinatos y admitieron los hechos, pero argumentaron que lo hicieron en defensa propia tras sufrir años de abuso sexual por parte de su padre Jose Menendez.
Agosto de 1989: José Menéndez, ejecutivo de RCA Records, y su esposa Kitty Menéndez, fueron asesinados a tiros con escopeta en su mansión de Beverly Hills. Lyle llamó al 911 y dijo: “Alguien mató a mis padres”. Marzo de 1990: La Policía arresta a Lyle Menendez y Erik se entrega días después tras haber estado en Israel, tras confesarse con su terapeuta. Se les acusa de asesinato en primer grado. Julio de 1993: Los hermanos Menéndez fueron a juicio en un tribunal de Los Ángeles, cada uno con un jurado independiente, en un juicio televisado por Court TV. La fiscalía argumentó que asesinaron a sus padres para obtener un beneficio económico. La defensa de los hermanos admitió haber asesinado a sus padres, pero argumentó que actuaron en defensa propia tras años de abuso emocional, psicológico y sexual por parte de su padre. Enero de 1994: Ambos jurados llegan a un punto muerto y no pueden llegar a un veredicto. Octubre de 1995: Comienza un nuevo juicio contra los hermanos, con un solo jurado. En esta ocasión, se excluyen gran parte de las pruebas de la defensa sobre abuso sexual, según los abogados defensores. Marzo de 1996: El jurado condena a ambos hermanos por asesinato en primer grado. Julio de 1996: Los hermanos son condenados a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Los abogados de los hermanos Menéndez presentaron un recurso de habeas corpus solicitando al tribunal que reconsidere la condena y la sentencia a la luz de nuevas pruebas presentadas por el miembro de la banda Menudo y de una carta que Erik escribió sobre el abuso previo a los asesinatos. Los abogados solicitan al tribunal que anule la condena y la sentencia de los hermanos o que permita la presentación de pruebas y una audiencia probatoria en la que puedan aportar pruebas, según el documento. La oficina del fiscal de distrito del condado de Los Ángeles dice que está revisando la petición. Septiembre de 2024 : Netflix lanza el drama criminal “Monsters: The Lyle and Erik Menendez Story”, una serie de nueve episodios cocreada por Ryan Murphy e Ian Brennan sobre los asesinatos. 5 de octubre de 2024 : Gascón, el fiscal de distrito del condado de Los Ángeles, le dice a Jim Acosta de CNN que “estaba cada vez más preocupado de que fuera fundamental que revisáramos la nueva evidencia” presentada por la defensa. Señaló que los tiempos han cambiado en cuanto a cómo el público y los tribunales tratan a las víctimas de abuso sexual. “Sin duda, nuestra sensibilidad ante la agresión sexual es mucho mayor hoy en día”, dijo. “Está claramente establecido que tanto hombres como mujeres, o niños y niñas, pueden ser agredidos sexualmente. Creo que hace 35 años las normas culturales eran un poco diferentes… Sin duda, un jurado hoy analizaría este caso de forma muy distinta a como lo hizo un jurado hace 35 años”.
Los asesinatos ocurrieron el 20 de agosto de 1989, en la mansión de la familia, en el 722 de North Drive Elm en Beverly Hills. José y Kitty estaban cansados aquella tarde de verano debido a que la familia había salido a pescar tiburones en un yate alquilado, llamado Motion Picture Marine, hasta la medianoche del día anterior. Tanto Lyle como Erik habían salido esa noche; entonces José y Kitty se retiraron al estudio para ver la película de James Bond, La espía que me amó. Los vecinos reportaron más tarde haber escuchado algo que sonaba como fuegos artificiales alrededor de las 22:00, pero no le dieron mayor importancia. En realidad se trataban de los disparos. José recibió los disparos a quemarropa en la parte posterior de la cabeza arrancandole parte de ella, con una escopeta Mossberg calibre 12. Kitty, que estaba durmiendo, se despertó por los disparos, salió del sofa, pero recibió un disparo en una pierna. A continuación, se resbaló en su propia sangre y cayó, recibiendo varios disparos en el brazo, el pecho y la cara, dejándola irreconocible. Tanto a José como a Kitty les dispararon luego en las rodillas en un intento de hacer parecer el crimen como algo relacionado con la mafia. Los hermanos se marcharon del lugar, arrojaron sus escopetas en Mulholland Drive y compraron entradas en una sala de cine local para ver la película, Licencia para matar, para utilizar el hecho como coartada. A las 23:47, cuando los hermanos regresaron a casa, Lyle llamó al 911 y gritó: «¡Alguien mató a mis padres!». La Policía consideró sospechosos a los hermanos de inmediato, pero no tenían pistas. Durante el juicio, Erik dijo que vio un cartucho de escopeta que había quedado en el suelo y lo quitó cuando el policía que hablaba con él miró hacia otro lado. La seguridad en la casa había sido siempre de alto nivel. La mansión de estilo mediterráneo había sido alquilada antes a celebridades de la talla de Prince y Elton John. José salía frecuentemente dejando el sistema de alarma apagado y las puertas abiertas, incluso después de que su Mercedes-Benz 560SEL fuese robado de la entrada frontal semicircular de la casa, apenas unas semanas antes de los asesinatos. Kitty, por otro lado, parecía nerviosa en el período previo a los asesinatos; constantemente bloqueaba la puerta de su dormitorio por la noche y mantenía un rifle en su armario. Kitty mencionó a su psiquiatra, un par de semanas antes de los asesinatos, que tenía miedo de que sus hijos pudieran ser sociópatas.
En los meses posteriores a los asesinatos, los hermanos llevaron una vida de derroche de dinero, lo que aumentó las sospechas de los investigadores sobre su participación en la muerte de sus padres. Lyle compró un costoso reloj Rolex, un Porsche 911 y el Chuck's Spring Street Cafe, un restaurante de buffalo wings en Princeton. Erik también contrató a un entrenador de tenis a tiempo completo y compitió en una serie de torneos como profesional en Israel. Dejaron la mansión de North Elm Drive y se mudaron a dos áticos de lujo separados en Marina del Rey. Viajaron alrededor de Los Ángeles en el Mercedes-Benz SL descapotable de su difunta madre, se alimentaban de comidas caras y se fueron de viaje al extranjero, visitando el Caribe y Londres. La fiscalía alegó posteriormente que los hermanos gastaron alrededor de un millón de dólares en los primeros seis meses como huérfanos. Erik confesó los asesinatos a su psiquiatra, quien, después de haber sido amenazado por Lyle si los delataba, acudió a la Policía. Para evitarse más problemas, terminó contándolo todo (una de las excepciones a la confidencialidad entre médico y paciente se produce cuando el paciente pone en peligro al terapeuta, o un tercero en general). El 8 de diciembre de 1992, el gran jurado del condado de Los Ángeles acusó a los hermanos Menéndez de haber asesinado a sus padres.
Los hermanos Menéndez y el asesinato de sus padres se convirtieron en una sensación nacional norteamericana cuando Court TV difundió el juicio en 1993. La abogada defensora del hermano menor, Leslie Abramson, saltó a la fama por su defensa, alegando que los hermanos vivieron una vida de abusos sexuales de sus padres, incluido el abuso sexual de su padre, José. A pesar de la teoría de la defensa, los registros de antecedentes penales de los hermanos contrariaba esa teoría de «escape de abuso parental». El juicio terminó con dos jurados en punto muerto aunque los hermanos fueron juzgados juntos, cada uno tenía un jurado independiente. El fiscal del distrito de Los Ángeles, Gil Garcetti, anunció de inmediato que el juicio a los hermanos se volvería a intentar. El segundo intento fue un poco menos conocido, en parte porque el juez, Stanley Weisberg, se negó a permitir que las cámaras entraran en la sala del tribunal.
Ambos hermanos fueron declarados culpables de dos cargos de asesinato en primer grado y conspiración para cometer asesinato. En la fase de sentencia del juicio, el jurado no apoyaba la pena de muerte para los hermanos, pues las recomendaciones apuntaban a una vida en la cárcel. El jurado dijo más tarde que la consideración de abuso expuesta por la defensa nunca fue un factor en sus deliberaciones y que el jurado rechazó la pena de muerte porque ninguno de los hermanos tenía antecedentes penales ni una historia de violencia. A diferencia de los ensayos previos, el jurado rechazó por unanimidad la teoría de la defensa de que los hermanos mataran a sus padres por miedo, considerando más bien que los asesinatos fueron cometidos con la intención de hacerse con el control de la considerable riqueza de sus padres. El 2 de julio de 1996, Weisberg condenó a Lyle y Erik Menéndez a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. El juez Weisberg condenó a los hermanos a sentencias consecutivas por los asesinatos y el cargo de conspiración para cometer asesinato. El 10 de septiembre de 1996, el Departamento de Correccionales de California separó a los hermanos Menéndez, enviándolos a cárceles diferentes. Ambos fueron clasificados como presos de máxima seguridad y fueron a su vez separados de los otros.
El 27 de febrero de 1998, la Corte de Apelaciones de California confirmó las condenas por asesinato y, el 28 de mayo de 1998, la Corte Suprema de California votó a favor de mantener las condenas de asesinato y condena de cadena perpetua sin libertad condicional; ninguno de los jueces de la Corte Suprema votó por revisar el caso. Cabe destacar que durante la fase de sentencia del juicio por asesinato en el caso de Erik y Lyle Menéndez, la abogada de la defensa, Leslie Abramson, habría ordenado a un testigo de la defensa, el doctor William Vicary, alterar sus notas. Leslie Abramson no se enfrentó a una investigación criminal y la oficina del fiscal de distrito decidió que no iba a investigar la infracción. Los dos hermanos interpusieron recursos de anulación del juicio, alegando que sufrieron irreparables daños en la fase de sentencia, como resultado de las sugerencias de posible mala conducta y representación de Abramson.
El 19 de septiembre de 2024, Netflix estrenó Monsters: The Lyle and Erik Menéndez Story, la segunda temporada de la serie antológica Monster de Ryan Murphy, después de Dahmer – Monster: The Jeffrey Dahmer Story (2022). Cooper Koch y Nicholas Chavez fueron elegidos para interpretar a Erik y Lyle, respectivamente, mientras que Javier Bardem y Chloë Sevigny interpretarán a José y Kitty. Su primer avance se lanzó en el 35 aniversario de la muerte de José y Kitty.

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