El Graduado en Criminología es una persona que está capacitada para la prevención del delito, disminuir la criminalidad, estudiar al delincuente, hacer investigaciones y peritajes en determinada área.
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lunes, 6 de julio de 2026
Elisa Abruñedo, Investigación de un Crímen, El Poder del ADN
Roger Serafín Rodríguez Vázquez se creyó impune porque siguió cazando en el monte y trabajando en el astillero y conviviendo con su familia en un barrio de Narón (A Coruña). Sin llamar la atención y sin expiar su crimen.
Su pelo rojo le delató, el gen MC1R, receptor de la melanocortina y el que determina el color fuego del cabello, estaba presente en los restos de saliva y de semen que dejó en la escena del crimen el dia 1 de septiembre del 2013. Su huella biológica indeleble y ese mismo gen sentó a Roger Serafín Rodríguez Vázquez en el banquillo de los acusados de la Audiencia provincial de A Coruña, trece años después, como autor confeso del asesinato de María Elisa Abruñedo.
La jueza de Instrucción número 2 de Ferrol dió por terminada su parte y la remitió a la Audiencia provincial, que echó a rodar la maquinaria de la Ley del Jurado para preparar el juicio, exponiendo desde el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.
La Fiscalía solicitó 32 años de prisión por asesinato y agresión sexual. Está en la cárcel de Mansilla de las Mulas (León) desde su detención, en octubre del 2023. Una noche en el calabozo bastó para que confesara el crimen y su procacidad sexual. Poco después, su entonces pareja también lo denunció por violación y malos tratos en el mismo juzgado, que sobreseyó el caso.
El crímen de Elisa Abruñedo, ella era una mujer a la que supuestamente el asesino no conocía. Una vecina de Cabanas de 46 años, esposa y madre de familia, salió a caminar una tarde de domingo como tantas otras por los alrededores de su casa en Lavandeira y se cruzó con un depredador sexual. Era el 1 de septiembre del 2013.
Roger Serafín Rodríguez Vázquez venía de cazar en su viejo Citröen ZX gris. La sorprendió por la espalda desde unos matorrales y la asaltó imponiendo su corpulencia física contra una mujer menuda que no pudo ni siquiera defenderse. La arrastró 20 metros por el monte para violarla en un pinar escarpado. Ni muy lejos de la pista de tierra donde detuvo el coche. Lo suficiente para que nadie lo viera, aunque dejó un error. Después la acuchilló repetidas veces con uno de los utensilios para desollar jabalís y corzos. Le perforó el pulmón y le seccionó el cuello.
La mujer murió desangrada a escasos 150 metros de su casa, donde su vecino Delfín, el último que la vio con vida, la encontró al día siguiente entre la maleza, tal y como él mismo relató.
Fue un crimen impulsivo, salvaje y descarnado. “Hay violadores que pasan a ser homicidas en un intento de no ser descubiertos”.
Durante una década, los investigadores y el grupo de Delitos contra las Personas de la Guardia Civil de A Coruña se aferraron a la pista más fiable que tenían ,los restos biológicos, para estrechar el cerco y fueron tirando del hilo para escalar los alelos de la cadena genómica para completar el perfil y encajar el puzzle de indicios y pruebas ,el coche CitroënZX que vio un testigo y las batidas de caza, que lo señalaban.
Por el ADN, sabían que era un varón europeo de piel blanca, ojos oscuros y pelo intensamente rojo.
Un forense del Instituto Luis Concheiro de Santiago de Compostela dio con la tecla del gen ADN MC1R y a partir de ahí, se fueron haciendo cribados genéticos y bucearon entre los 10.000 libros del Archivo Histórico Diocesano de Mondoñedo, donde el reverendo Félix Villares custodia miles y miles de partidas de nacimiento, matrimonio y defunción, para hilvanar sagas familiares desde el siglo XVII, descartar sospechosos y afinar la búsqueda entre un puñado de familias de Valdoviño, al norte de Ferrol, donde hallaron un nexo genético familiar en un pariente lejano que accedió a someterse a una prueba voluntaria en el año 2021.
Ser pelirrojo depende de la mutación de un gen recesivo en el par 16 de la cadena cromosómica que además tiene que transmitirse por dos vías: materna y paterna. La búsqueda se complicó en Galicia, donde hay mayor incidencia de pelirrojos que en el resto del Estado por la herencia de las migraciones atlánticas al Norte de Europa.
Se dió caza al cazador y dar con el asesino pelirrojo fue un trabajo laborioso de muchos años puerta a puerta, revisando archivos y esperando los resultados del laboratorio, explicó Marcos Guterres, el sargento al frente de un equipo que tenía la paciencia y la experiencia de haber resuelto los casos de Asunta Basterra y de Diana Quer.
Descendiendo por el árbol genealógico, un día llegaron hasta Roger Serafín Rodríguez Vázquez.
Las piezas encajaron, era cazador, propietario de un Citroën ZX y un tipo “gris y anodino” que no daba pistas en los seguimientos y rutinas que le realizaron.
Su ADN lo dijo todo. Era el asesino. Lo arrestaron el 17 de octubre del 2023 en su puesto de trabajo de Narón y en cuestión de horas se derrumbó y confesó. 28 años de cárcel sin posibilidad de condicional le ajusticiará.
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