El Graduado en Criminología es una persona que está capacitada para la prevención del delito, disminuir la criminalidad, estudiar al delincuente, hacer investigaciones y peritajes en determinada área.
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miércoles, 28 de octubre de 2026
El Triple Crímen de Chiloeches, En Busca de La Colección de Relojes
El triple asesinato de la familia Villar Fernández ocurrió en la madrugada del 13 al 14 de abril del 2024 en el chalet de Chiloeches donde Ángel, Elvira y su hija Laura de 22 años, fueron asesinados de manera brutal a manos de Fernando Peña, de 29 años, mientras que el hijo varón Yerai , logró escapar por una ventana y salvar su vida.
Fernando Peña, autor material de los crímenes, se personó en la vivienda empuñando una navaja y una bayoneta de 40 centímetros. La fiscalía relató cómo atacó primero a los padres antes de acabar con la vida de Laura. Tras perpetrar los asesinatos, prendió fuego a la vivienda para borrar huellas y huyó con parte del botín. El asesino reconoció los hechos durante el juicio, declarando: "Sí, soy el autor de las tres muertes".
La magistrada del caso condenó a Fernando Peña a 40 años de cárcel y prisión permanente revisable por tres asesinatos con alevosía, además de imponerle una indemnización de 500.000 euros. La sentencia justificó la pena por la extrema brutalidad de los hechos y en la frialdad del autor, quien no mostró arrepentimiento.
David, el amigo del asesino que lo trasladó hasta el chalet, fue condenado a dos años de prisión como cómplice, mientras que Cristian, el ex novio de Laura y considerado el ideólogo del robo, recibió cuatro años como cooperador necesario por haber proporcionado toda la información detallada sobre la vivienda.
De tres asesinatos, dos les salieron gratis. Fernando es un triple homicida frío, calculador y sanguinario, y las demás condenas quedaron en un segundo plano frente a la Prision Permanente Revisable.
Eran las tres de la madrugada cuando unos fuertes golpes me despertaron. Aún medio dormido, escuché los gritos de mi padre y poco después, los de mi hermana. Así comenzó su estremecedor relato Yeray Villa, el único superviviente del crimen de Chiloeches en Guadalajara, en el que sus padres Ángel y Elvira, también su hermana Laura fueron asesinados la madrugada del 13 de abril del 2024 en su vivienda unifamiliar de la urbanización Medina Azahara.
Yeray Villa relató que fue su instinto el que le llevó a sujetar el pomo de la puerta de su habitación; notó cómo alguien intentaba abrirla, pero no pudo y se marchó, recordó Yeray. Tras esperar unos minutos, logró huir por la puerta que comunicaba la cocina con la terraza, que tenía el pestillo roto y esa noche no echaron la llave. Tras ello, saltó la valla de la vivienda y corrió varias calles antes de llamar al 112.
En la vivienda había unos 75.000 euros, procedentes de la venta de unas tierras por parte de su padre, y una colección de relojes que según Yeray, «no eran caros, pero sí de gran valor sentimental». El joven describió a su familia como «normal», aunque reconoció que su hermana Laura había tenido «algún roce con su padre».
Yeray Villa conocía bien a Christian, el novio de su hermana y uno de los detenidos. A pesar de tener una orden de alejamiento sobre Laura, seguía visitando la casa con frecuencia. «Incluso llegó a pintar su habitación», explicó.
Christian es el principal ideólogo del robo, algo que varios testigos corroboraron. «Él había descrito cómo era la casa y cómo pensaban acceder a ella, aunque en ningún momento habló de asesinar a nadie», precisaron.
Cuando los agentes llegaron al lugar, encontraron la vivienda parcialmente calcinada. Según reconoció su propio abogado, Fernando Peña fue el autor material de los hechos. Él había provocado el fuego para «borrar rastros». En el dormitorio principal hallaron dos cuerpos: el de Ángel Villa, el padre, tendido en el suelo junto a una bayoneta, y el de su esposa, Elvira, sobre la cama. A su lado los investigadores encontraron el teléfono móvil de Fernando Peña. Un tercer cuerpo, el de Laura, había sido localizado en la escalera por los bomberos y trasladado a una ambulancia.
De acuerdo con los mensajes de WhatsApp y las declaraciones judiciales, el plan inicial era cometer un robo. Buscaban joyas, relojes y dinero. Christian conocía perfectamente lo que había en la casa y planeó aprovechar una supuesta ausencia del matrimonio. Mientras él salía a cenar con Laura, Fernando Peña entraría a robar. Si se encontraba con Yeray Villa, pensaban reducirlo con espray de pimienta y atarlo.
Sin embargo, los padres no salieron de casa. La madre de Yeray, que trabajaba de noche, estaba de baja por una lesión de menisco y su padre tenía unos días libres. La necesidad de Fernando Peña por conseguir dinero debido a sus deudas, precipitó los acontecimientos y el robo terminó convirtiéndose en un triple asesinato.
Antonio Manuel Muñoz, amigo de los tres detenidos, Fernando Peña, Christian y David, declaró que tanto Christian como Fernando le propusieron participar en el robo, para llevar al autor del crimen hasta la urbanización. «Esperaban a que Laura avisara a Christian de que sus padres no estuvieran en casa. En teoría no iba a haber nadie», relató.
El día de los hechos, Fernando Peña lo llamó y le dijo: «¿Estás disponible para una historia?». Le ofreció dinero, pero él rechazó participar. «Me dijo que entraría, estuviera o no alguien dentro, porque necesitaba el dinero por sus deudas», recordó el testigo, quien finalmente acudió a la Guardia Civil para «hacer lo correcto».
Los investigadores comenzaron a atar cabos cuando las cámaras de seguridad captaron a un Peugeot negro merodeando por la urbanización sobre las cuatro de la madrugada del día de los hechos. Dentro iban la madre y la novia de Fernando Peña, junto a David, que buscaban a Fernando. Sin éxito, las cámaras le captaron después caminando solo, de noche, hacia la casa de su abuela.
De allí se marchó con su novia a un hostal en Daganzo de Arriba (Madrid). Fue arrestado esa misma tarde, alrededor de las cuatro, tras intentar agredir a los agentes con unos destornilladores que llevaba en el bolsillo en el momento de la detención.
En la habitación del hostal de Daganzo de Arriba, los agentes encontraron en una papelera una bolsa negra y debajo una bolsa roja que contenía dinero, relojes, pulseras, brazaletes, y donde en uno de ellos les llamó especialmente la atención al estar grabada con el nombre de Elvira: una de las víctimas del triple crimen.
Fernando Peña tiene antecedentes por robo con fuerza, resistencia, estafa o por conducir sin carné de conducir. Al parecer fue solo él quien entró en la vivienda y efectuó los asesinatos.
David, habría sido el colaborador necesario, ya que utilizó el coche de su madre , el Peugeot negro para llevar a Fernando Peña hasta la urbanización. Sin embargo, él se fue y no quiso participar en el robo que terminó siendo un homicidio triple al enterarse de que la familia se encontraba dentro de la vivienda. La mujer detenida, Wishbeth Guaidó por su parte, era la novia del principal autor, Fernando Peña, venezolana reggetonera que acompañaba al asesino. Ambos estaban en el hostal de Daganzo en el momento de la detención donde allí tenían los objetos robados en el chalé de Chiloeches y ella fue arrestada en calidad de encubridora.
También lo habría sido la madre de David, quien le dejó su coche, pero ésta no fue imputable al tratarse de un familiar directo. No obstante, no quedó claro si sabía exactamente lo que iban a hacer.
Los investigadores creyeron que todo fue un robo que «salió mal» y que Fernando decidió asesinar a machetazos a la familia al darse cuenta de que le habían reconocido, ya que le conocían y por tanto iban a delatarle a la Policía. No obstante, no descartaron que entrara acompañado de alguien más.
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